EL ENGAÑO
Luchó contra la enfermedad con todas sus fuerzas, pero finalmente perdió la batalla. Por deseo expreso, quiso morir en su casa. Los últimos días los pasó en la cama. Su tez se volvió pálida y adelgazó. Su familia la atendió bien, aunque sabía que era una ayuda puramente interesada. Intuyó cuándo llegó definitivamente el momento final, y entonces se rio entre dientes. Sus familiares estaban deseando que muriera para repartirse la herencia. Les había hecho creer que era poseedora de una gran fortuna, pero en realidad en la cuenta corriente solo había el pago de la pensión del mes anterior.




