viernes, 9 de marzo de 2007

XVI

Y espero la muerte
en el dedo de alcohol sin apurar
del cóctel ya caliente de la última fiesta.

En el vaho del espejo
que muestra mi imagen borrosa pero real.
En las inútiles profecías no creídas de Casandra.
En el rastro negruzco que deja tras de sí
la llama azulada y naranja de la cerilla al quemarse.
En la realidad que raras veces
se pone de acuerdo con el deseo.
En la tos seca y constante del enfermo.
En los juegos de adultos
que practican los niños del barrio.
En las derrotas, rendiciones y condenas
que la vida nos pone en bandeja.
En la huella que dejan mis zapatos
al pisar la conciencia de sobrevivir.
En la lectura de los poemas de la consumación de Aleixandre.

1 comentario:

konalgas dijo...

...yo kreo k hay k konvivir kon la muerte, no esperarla, pues esta siempre ahí!!!
besikos desde el nuevo hogar!!!