miércoles, 4 de abril de 2007

XVIII

El fusil disparó contra la mosca
en la ventana en una tarde de verano,
la rebanada de pan con miel,

las sábanas de algodón blancas tendidas al sol,
la aritmética y el abecedario de tiza,
las imperefectas formas geométricas
de la arquitectura civil,
las canciones de cuna.
Y dejó la pólvora y el plomo en el recuerdo
y la humillación en la nariz y el pulmón;
ojos púrpuras esparcidos
en campos de amapolas mutilados;
largos años de laringes
que intentaron alcanzar la atmósfera,
pero quedaron atravesadas por una farola
y cayeron enterradas en el subsuelo;
pasos y miradas furtivas;
puertas cerradas de habitaciones oscuras;
huidas desesperadas hacia atrás;
exilios interiores y exteriores.
Ser poeta, ser ciudadano, ser hombre,
en tiempo de guerra, de dictadura.

1 comentario:

sandrita dijo...

La foto es un poco borrosa y oscura, pero la inscripción se ve claramente: Calle del Generalísimo. Encontré esta "perla" en Ávila. Y las que aún deben quedar. Sin comentarios.