martes, 5 de junio de 2007

XXI


Y sigo buscando la palabra exacta.
En la ceniza que se desprende
de la punta del cigarrillo al dejar que se consuma.
En los personajes solitarios
que se acodan en las barras de los bares.
En las miserias y alegrías
que hay detrás del escenario cuando se baja el telón.
En la sensación de misterio en la dificultad
de desentrañar los sentimientos
que se ocultan debajo de la máscara
en una fiesta de disfraces.
En la ficción de la realidad.
En el yo que no quiero ser yo.
En las vidas que no he vivido
pero que me gustaría haber vivido,
y en las que me quedan por vivir.
Cuando espero que dejes escrito un «Te quiero»
en el vaho del espejo al llegar a casa
—y no siempre está—.
Aunque creo que, en algún momento,
Casandra debió lanzar una profecía negativa contra mí.

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