martes, 17 de marzo de 2009

OTROS MUNDOS

La barca empezó a balancearse peligrosamente debido a una fuerte marejada. De pie en la quilla, se tambaleó y cayó al mar. Intentó mantenerse a flote. Pero entonces se preguntó por qué continuar viviendo en un mundo en el que nunca se había sentido a gusto del todo, del que no comprendía muchas de las cosas que pasaban en él y del que no lograba seguir el ritmo al que iba. Estaba convencido de que existían otros mundos menos ruidosos, menos frenéticos, menos violentos. Dejó de chapotear.

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