lunes, 11 de mayo de 2009

EL 'CASO IVANOVICH'

Como todas las tardes, Nadia, la asistenta, trajo el té. Iván Ivanovich observó que le sirvió una taza que estaba separada del resto. «Tienes mala cara, Iván», dijo un invitado. «Últimamente sufro desmayos y dolores de cabeza. ¿Desde cuándo…? Al poco de entrar Nadia a trabajar. Iré al médico.» «No hace falta», respondió ella. «Con una buena alimentación y reposo…» Iván cogió la taza. «¡Esa no es la tuya!», exclamó, nerviosa, Nadia. «¡La otra!» La miró, extrañado. Entonces comprendió. Ser periodista en un diario contrario al Gobierno ruso, su oposición a Vladimir Putin y al conflicto checheno… Le estaba envenenando.

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