domingo, 4 de octubre de 2009

EL SOÑADOR

Siempre había deseado dormir eternamente. Para vivir soñando. Para desvincularse de su mundo, desagradable y hostil, donde existían personajes de cuyas gargantas no salían las palabras, persecuciones por callejones sin salida, caídas en precipicios abismales; y crear uno diferente, propio, más irreal y lejano. Una noche se durmió. Soñó canciones que sonaban desde el ocaso hasta el amanecer, un cuerpo ardiente apretando el suyo, manos tendidas ofreciendo ayuda. Nunca más volvió a despertar.

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