martes, 1 de abril de 2014

OFICIO



Trabajas al aire libre, sintiendo el fresco viento en invierno, las lluvias purificadoras de otoño y primavera y el calor húmedo en verano, y en pleno contacto con la naturaleza: la tierra se desliza a tus pies, las flores se esparcen por todas partes y los cipreses, altos, se alzan majestuosamente hacia el cielo. Pero lo que más destacas es el profundo y constante silencio. Palabras que en su momento no se pronunciaron y que ya no se van a poder pronunciar. No entiendo que nunca te haya acabado de gustar el oficio de enterrador.

1 comentario:

Sandra Fernández Jurado dijo...

Relato enviado al I Concurso de microrrelato "Otoño e invierno" y publicado en la antología "Otoño e invierno" (Diversidad Literaria)