martes, 19 de marzo de 2019

Y LO DEMÁS ES SILENCIO, III ANTOLOGÍA DE LA POESÍA HISPANOAMERICANA CONTEMPORÁNEA, EDITORIAL CHIADO



La editorial Chiado, especializada en publicar tanto autores españoles como hispanoamericanos, ha preparado el tercer volumen de la antología de la Poesía Hispanoamericana Contemporánea, que lleva por título Y lo demás es silencio, en la que me han dado la posibilidad de participar con la inclusión de uno de mis poemas. 
Tuve el gusto de colaborar con la editorial en 2014, cuando el microcuento Desapariciones, presentado al I Certamen de relatos fantásticos y de terror MadTerrorFest, fue seleccionado para su publicación en el libro Saborea la locura
En esta ocasión mi participación en el proyecto es el poema XIII del libro Alucinaciones y profecías de Casandra
La presentación de la antología tuvo lugar en Madrid el pasado sábado 23 de marzo, en la Sala York del local de ocio Cambridge Soho Club, a las 16.00 h.

lunes, 11 de marzo de 2019

UN REGALO DE CONVALECENCIA, FINALISTA VI CONCURSO DE RELATOS BREVES PROJECTE LOC / AJUNTAMET DE CORNELLÀ DE LLOBREGAT





Marta miró con una sensación de entre decepción y enfado aquel objeto, que descansaba sobre el escritorio desde hacía algunas horas, cuyas medidas aproximadamente eran de doce centímetros de ancho por dieciocho de largo. El exterior, de diferentes colores, estaba formado por un material más duro que la parte interior, más fina, y blanca y negra. Encima de la mesa de trabajo había otras muchas cosas, apiladas de forma bastante desordenada, pero el elemento en cuestión estaba apartado deliberadamente de lo demás, como si se tratase de algo peculiar y extraño, perteneciente a una singular especie.
Recordó el momento en que se lo dieron. Debido a una enfermedad temporal, que la había obligado a estar recluida en casa durante una semana porque era contagiosa, y de la que aún se estaba recuperando aunque se encontraba mejor, su tía la fue a visitar una tarde. «Un regalo para que se te haga más llevadera la convalecencia», le dijo, sonriente, mientras le entregaba un pequeño paquete. Marta lo abrió, ansiosa. Un sentimiento de desencanto apareció en su rostro por unos segundos: era… ¡un libro! Intentó ocultar su desilusión devolviéndole la sonrisa y agradeciéndole el obsequio. «Se trata de un clásico de la literatura juvenil; seguro que te gusta.» Su tía era licenciada en Filología Hispánica, y en los escasos ratos libres que le dejaba su trabajo de correctora de textos en una editorial, el estudio de idiomas y otras tareas, escribía relatos y poemas que enviaba a certámenes literarios —había ganado o quedado finalista en varios de ellos—. Intentaba transmitir la pasión que sentía por la lectura a su sobrina; sin demasiados buenos resultados hasta ese momento, a decir verdad.
Miraba con creciente irritación el libro. Su tía, tan avanzada en otras cuestiones —sociales y políticas, sobre todo—, en el ámbito de la tecnología se había mostrado poco moderna: al menos se lo podía haber regalado en soporte digital. Pero no: ¡un libro impreso, con sus 382 páginas! ¡Con lo pesa y ocupa un libro impreso, en comparación con uno digital! En realidad, le hubiera gustado recibir algún dispositivo electrónico de última generación, como una videoconsola, una tableta, un iPhone…
El médico le había recomendado reposo absoluto. Pero Marta, aburrida tras varios días sin poder salir de casa, había planeado su fuga aquella mañana para reunirse con sus amigos. Cuando sus padres descubrieron el intento de huida, le prohibieron el uso de ciertos aparatos, como el ordenador o el teléfono móvil, durante una jornada como castigo; sí podía utilizar el equipo de música y el televisor, este último solo para ver películas. Así que llevaba horas sin mandar ni recibir ningún wasap, sin navegar por internet, sin chatear ni acceder a ninguna red social. ¡Estaba aislada socialmente de una manera total! ¡Eso era completamente inhumano, y sus progenitores no estaban siendo nada razonables!
Como le habían vetado el ordenador, no podía ver on-line su serie preferida de animación manga. Un ser enigmático y gigante, procedente de otro planeta del universo, había llegado a la tierra con el deseo de apoderarse de ella y gobernarla gracias a sus poderes maléficos. P., prototipo de hombre fuerte, audaz e ingenioso, se encargaría de impedírselo a toda costa, manteniendo un feroz y largo —muy largo— combate contra el monstruo en el que estaba en juego el futuro de la humanidad.
Así que se acercó al escritorio. Finalmente, tras muchas dudas, decidió asir el libro por una punta, con cierto desprecio. Leyó el título, de grandes letras negras. Le resultaba familiar: ¡ah, sí!, no hacía muchos meses habían estrenado la versión cinematográfica; Marta se quedó pasmada: si podía descargarse gratuitamente en internet la película y verla, lo que suponía emplear menos tiempo y esfuerzo, ¿por qué razón tendría que leer la historia? Un poco más abajo, en letras más pequeñas, el nombre del autor; aunque su tía le había dicho que era un clásico, le era totalmente desconocido para ella, y pensó que lo mismo la podría haber escrito el vecino del quinto que el pescadero del barrio. Y casi al final de la cubierta, en letras aún más menudas, la editorial. Lo que más le llamó la atención fue la ilustración, grande y colorida, que el dibujante, con un poco de trazo e imaginación, había conseguido plasmar con resultados más o menos aceptables. Lo abrió. El olor característico de los libros nuevos le llegó a la nariz, olor a nuevo: a mundos nuevos, personajes nuevos, situaciones nuevas. Pasó varias páginas: la primera en blanco, algo que no entendió; en la siguiente estaban escritos el título de la obra y el escritor —¿pero no lo habían puesto ya en la tapa? —; una en la que había indicado la editorial, los derechos de autor, el año de publicación y el de las diferentes reediciones, otra con la dedicatoria y otras tantas que ocupaban la introducción. Finalmente el inicio del relato.
Leyó la primera frase: no sintió una gran emoción ni nada por el estilo. Leyó la segunda: tampoco le pareció especialmente interesante. La tercera le resultó más atrayente. Con la cuarta notó que la curiosidad se iba apoderando de ella, y a la quinta oración ya estaba devorando el libro.
Se tumbó en la cama. Como dos enamorados debutantes al rozarse levemente en su primer contacto físico, sentía en sus dedos el tacto suave de las páginas cuando las pasaba. Como dos enamorados debutantes al rozarse levemente en su primer contacto físico, oía el crujir de las páginas cuando las pasaba. Sus ojos, ávidos por descubrir y conocer todos los secretos que encerraban aquella historia, se movían de izquierda a derecha lo más rápido posible, dejando atrás línea tras línea.
Y se olvidó completamente de los dibujos animados. Y no echó en falta, aunque aquel día de todos modos no podía por la prohibición, el programa concurso que acostumbraba a ver por las tardes en televisión: aquel que estaba conducido por un presentador que también podría haber protagonizado un anuncio publicitario de pasta dentífrica, a juzgar por su constante y ancha sonrisa blanca, y en el que los participantes, en medio de la presión que suponía ser humillado por el público con abucheos y gritos cuando acertaba y con vítores cuando era eliminado, debían acertar preguntas supuestamente de carácter cultural para ganar importantes premios en metálico que pocos conseguían a pesar de que las preguntas eran relativamente fáciles.
Y cuando Jason —su perro, cuyo nombre lo había tomado del actor de moda en el cine, un musculoso joven de piel bronceada y grandes ojos verdes por el que todas las adolescentes suspiraban— entró en la habitación y ladró porque era la hora de pasear, no le hizo caso; el animal salió del cuarto gimiendo y con el rabo entre las piernas.
Marta permanecía en su dormitorio, leyendo. Situada ya totalmente en el hilo argumental, seguía con gran atención las características físicas y psicológicas de los personajes, sus movimientos y los lugares donde transcurrían los hechos. No se perdía ningún detalle, por pequeño que fuera, y la acción se la podía imaginar de tal manera que le parecía que sucedía en ese mismo momento, delante de ella, y se sentía como si fuera la protagonista.
Y cuando llegó la hora de cenar, aún continuaba con la novela. Al no permitírsele leer en la mesa dejó el libro, muy a su pesar, encima de la cama. Como estaba deseando retomar la lectura, se comió la tortilla de coliflor, aunque no era de sus comidas preferidas precisamente, deprisa y sin rechistar. Un gesto de sorpresa apareció en el rostro de la madre. Incluso el padre apartó durante unos segundos los ojos del partido de fútbol que estaban retransmitiendo en la televisión para observar a su hija.
Se volvió a involucrar en la trama. Y cuando miró su reloj eran ya las doce. Marta se asombró de lo rápido que el tiempo había pasado. Pero continuó leyendo. Al día siguiente no debía despertarse pronto, así que podía quedarse desvelada hasta altas horas de la madrugada.
Marta cerró de golpe el libro. Se lamentó de que la historia hubiese llegado a su término. Sentada en la cama, revivió la acción y sus personajes en su mente durante unos minutos. Notó en sus ojos el cansancio de haber estado leyendo durante horas, de manera que decidió apagar la luz y acostarse. Antes de apoyar la cabeza en la almohada y caer rendida, pensó qué nuevo relato empezaría a leer al día siguiente. En casa sus padres tenían bastantes libros; alguno habría que le pudiera interesar. Ya avanzada la madrugada oyó ruidos. ¿Estaba soñando? El rumor persistía. Se levantó, abrió la puerta de su habitación y se quedó escuchando. El ruido procedía del comedor. Sigilosamente —como emulando a un personaje de ficción— avanzó por el pasillo y se dirigió hacia esa estancia. Encendió la luz. Estupefacta, vio como Jason, encaramado a la librería, había tirado al suelo la mayoría de los libros y destrozado.



sábado, 5 de mayo de 2018

TEMPUS FUGIT, FINALISTA I CERTAMEN BIENAL DE MICRORRELATOS LA BODEGUITA DE SAN SEGUNDO




Sigues corriéndote juergas los fines de semana con tus colegas por las tabernas de la ciudad; desde donde también, cuando acudes en solitario, escribes, con una copa de vino entre tus manos. Y es que sigues manteniendo la ilusión, bajo las miradas de escepticismo de los demás sobre todo la de tus padres, de querer ganarte la vida escribiendo; algo, a pesar de los momentos de dudas y cansancio, a lo que no has renunciado —es lo que haces en los pocos ratos libres que te dejan tus obligaciones profesionales y domésticas—. Siguen creyendo que te surgirá la oportunidad de obtener un trabajo bien remunerado con el que alcances una mayor posición en la escala social. Siguen pensando que encontrarás una persona con la que mantendrás una relación de pareja estable, adquirirás un piso de propiedad y formarás una familia. Un día te miras al espejo y descubro, en la imagen que devuelve, mis primeras canas.

viernes, 4 de agosto de 2017

SIMÓN, PUBLICADO EN LA ANTOLOGÍA DEL II CERTAMEN DE MICRORRELATOS DEL ATENEO LAGUNA DEL DUERO




Simón. Criado entre la burla y la compasión, el que se balanceaba extrañamente al andar. El que se quedaba mirando el vacío con ojos extraviados largo rato. A quien se le quedaba colgando la lengua en la boca abierta, de la que le resbalaba un hilillo de baba. Pero también el que respondía cortésmente cuando se dirigían a él. El que nunca haría daño a ningún animal. El que pronunciaba sentencias sabias como esta: «El tiempo pone a todos en su sitio.»
Una tarde Isidro, la persona con más maldad del pueblo, después de hacerle a Simón una barrabasada más, tropezó con una piedra. Rodó por las escaleras del parque. La caída fue tan grande que le produjo heridas graves por las que fue hospitalizado varios días. Fue cuando Simón murmuró, con voz algo gangosa, esas palabras, mientras sonreía bobaliconamente al suelo. A partir de entonces, los vecinos dejaron de llamarle el Idiota.

lunes, 3 de julio de 2017

ACTO DE ENTREGA DE PREMIOS DEL I CONCURSO LITERARIO DE RELATO CORTO DE LA IRMANDADE GALEGA DE RUBÍ




El pasado domingo 28 de mayo se celebró la entrega de premios del I Concurso Literario de Relato Corto de la Irmandade Galega de Rubí, en la Rambla del Ferrocarril (Rubí), a las 16.30 h., en el marco de la Festa do Pulpo, que organiza esta asociación cultural desde hace varios años en apoyo a la cultura gallega, sobre todo, pero también a la catalana y la española. El jurado del certamen, acompañado en el acto por la alcaldesa de la ciudad, Ana María Martínez, estaba formado por cuatro miembros relacionados con el mundo de la cultura y la literatura: Carlos Ernesto García, poeta; Maite Núñez, escritora; Xulio Couxil, periodista, y Raúl Velasco, autor. Decidieron que los ganadores del concurso fueran los siguientes:
-Categoría A (infantil, de 6 a 12 años): La princesa caballero, de Iria Andrés Castaneda.
-Categoría B (juvenil, de 13 a 18 años): La noche y ella, de Mario Guerrero.
-Categoría C (adultos, a partir de 18 años): Él, de Sandra Fernández Jurado, una servidora.
Al certamen se presentaron 120 participantes entre las tres categorías, una cifra nada desdeñable para ser la primera edición que esperemos que sirva para que el concurso se consolide.

lunes, 29 de mayo de 2017

ÉL, PREMIO I CONCURSO DE RELATO IRMANDADE GALEGA DE RUBÍ




    Me lo encontraba todos los días, en el mismo sitio, la misma postura. Indiferentemente de si llovía o no, de si hacía frío o no. El mismo sitio, la misma postura. Indiferentemente de si era invierno o verano, de si era otoño o primavera. El mismo sitio, la misma postura. Daba igual a qué hora del día pasara yo: siempre lo veía.
A cierta distancia lo contemplaba: sentado, con la espalda reclinada, el codo derecho sobre el muslo izquierdo, los nudillos de la mano derecha en el mentón y la boca, y el brazo izquierdo sobre la rodilla izquierda. Si me acercaba más, podía captar el ceño fruncido y la frente arrugada; parecía enfadado. ¿Pero realmente era así? Dirigía la vista hacia abajo, la mirada fija. Esto me hacía sospechar que no es que estuviera enojado, sino que estaba pensando. Y de una manera intensa, casi como torturándose.
Era de complexión muy musculosa. No se trataba de un cuerpo relajado. Al contrario: la musculatura estaba contraída, como haciendo un gran esfuerzo. Aunque estuviera meditando, su apariencia no era de tranquilidad ni mucho menos pasiva. Parecía que en cualquier momento iba a pasar a la acción, que se iba a levantar y a poner en práctica lo que había decidido, a llevar a cabo lo que pensaba. ¿Lo haría?
Su actitud reflexiva y los músculos en tensión revelaban un verdadero sufrimiento. Me hubiera gustado preguntarle en qué pensaba, qué sentía, qué le hacía torturar interiormente de aquella manera. Me hubiera gustado enredar mis dedos en sus cabellos ondulados, acariciar con mi rostro la seriedad de su rostro, rodear sus hombros con mis brazos, besar la fragilidad que transmitía… Cada vez que me aproximaba me decía que debía hacerlo, pero al final me daba vergüenza y pasaba de largo. Nunca me atreví.
Un día la empresa para la que trabajaba me comunicó que me cambiaban de servicio: dejaría de ser vigilante de seguridad del Museo Rodin. Ya no podría contemplarlo.

jueves, 20 de abril de 2017

A USTED, PRIMER PREMIO DEL XI CERTAMEN DE CARTAS DE AMOR Y DESAMOR NOVIOS DEL MOJÓN




B……., .. de …… de 20..

Apreciada señora:
Con esta misiva me dirijo a usted con el objeto de mostrar mi total desacuerdo con la actitud que de un tiempo a esta parte mantiene hacia su enamorado.
Usted nunca se lo había pedido, aunque él tenía la certeza de que le gustaría que le escribiera una carta de amor. Hace unos días fue el aniversario de ustedes. Así que, siguiendo sus deseos, él decidió regalarle una. Pero una vez sentado al escritorio se quedó en blanco. Debía alabar sus ojos, su sonrisa, su manera de percibir la realidad, y bla-bla-bla, aunque no le venía la inspiración. Con usted vive en un estado permanente de felicidad. Y en sus textos siempre ha hablado sobre soledad y deseo frustrado; es por ello que en ese momento no sabía qué poner. Cabe resaltar que desde que ustedes están juntos la temática de sus escritos ha cambiado y el ritmo de producción ha descendido. Incluso —pensamiento fugaz, eso sí— se le pasó por la cabeza dejarle…
Pero estaba empeñado en escribirle una carta de amor, pensó que a usted le parecería un bonito presente, y no paró hasta conseguirlo. Finalmente redactó lo siguiente: «En tus ausencias aúllo mis ideas de desquiciado animal solitario. Mis manos piensan tus ojos oscuros como incógnitas sin despejar. Quiero que tu rostro chupe mis cabellos de raíz desesperada y que bese mi visión pesimista de la vida. Quiero que arranques mi sonrisa de días de pasado tristes arañando, hiriendo, sangrando mi boca. Mi lengua llena de inseguridades traza círculos lascivos alrededor de tu cintura, y acaricio, en tu vientre, la forma sensata que tienes de entender el mundo. Alivio mi cansancio prematuro buscando entre tus muslos tu carne espesa, tu calor salado, tu humedad oscura».
El día del aniversario fue a buscar el apunte al escritorio. No estaba. Le preguntó a usted si sabía algo. Usted le respondió que la tarde anterior recibió una llamada, cogió un trozo de papel garabateado de la mesa de trabajo para tomar nota y una vez hecho el recado lo tiró a la basura.
Y este es el motivo por el que le envío estas palabras. Para poner de manifiesto el desprecio que usted muestra hacia su enamorado y su trabajo: él, que se esforzó al máximo para sacar adelante el escrito; él, que lo hizo por agradarle a usted. Asimismo quiero hacer constar que también es un desagravio hacia mi persona. Porque debo recordarle que soy cómplice de las fatigas y alegrías de él, de sus risas y lágrimas desde hace muchos años; que soy su soporte tanto en los buenos momentos como en los malos —sobre todo en estos últimos—. Usted me ha tratado sin ningún tipo de consideración, y cuando ya no le servía me arrojó a la inmundicia, donde permanezco en el olvido. Así que ruego que de ahora en adelante, en su día a día, tenga más cuidado con sus acciones para que eso no vuelva a suceder. Quedo agradecida de antemano.

Atentamente,
Una hoja de papel arrugada y ofendida

domingo, 16 de abril de 2017

LECTURA DE A USTED EN RADIO CALAFELL

El texto A usted fue presentado al Certamen literario de Cartas de amor de Calafell. Radio Calafell, a través de su programa La bústia de les emocions, nos brindó la oportunidad a los autores participantes de darnos a conocer mediante una entrevista y la lectura de la carta. Por eso quiero agradecer desde el blog esa posibilidad. Os dejo el enlace de la mencionada intervención.

https://enacast.com/calafellradio/#/programs/labustiadelesemocions/calafellradio_podcast_11800

jueves, 17 de marzo de 2016

HE SIDO. HE VIVIDO, FINALISTA X CONCURSO POESÍA GUADALMESÍ




Labios temblorosos en los primeros besos,
un beso de tacto suave
como tu suéter azul de algodón,
miradas ajenas de burla e incomprensión,
viajar a otros mundos desde mi habitación
con las lecturas de libros,
pozo de aguas profundas,
madrugadas de sombras y dudas,
madrugadas de alcohol y poemas imperfectos,
fruto madurándose al sol de mediodía,
amaneceres de sábanas frías,
mañanas insomnes,
la ausencia de un mañana glorioso,
el olor caliente del pan recién hecho,
tardes de confidencias, tazas de café
y reposiciones de clásicos del cine,
lo que debí callar y no callé,
lo que debí decir y no dije,
los colores de una puesta de sol en la playa
reflejados en nuestros cuerpos tendidos juntos,
el calor que desprendían las viejas calles empedradas,
decisiones equivocadas,
lanzar la última carta
en una apuesta que no gané,
ciudades y campos borrosos a través
de las ventanas del tren,
los viajes que aún están por hacer,
vivir vidas diferentes a la mía
y hacer vivir vidas diferentes a las suyas
en un escenario de teatro,
cajón de ilusiones cerrado,
reflejos de interrogantes en un mar dorado,
caminos pocos hollados,
caminos bifurcados,
flores y espinas en el camino,
noches de cerveza y olvido,
noches de recuerdos y vino,
media luna, luna menguante,
veranos de juegos infantiles y adolescentes
en el pueblo blanco,
pueblo de cal, pueblo seco,
el intento de arrojar a la hoguera
los termómetros, brújulas y cronómetros,
el intento de navegar por los mares
sin asir el timón,
el intento de que el barco me lleve
hacia lo lejano, lo ignoto, la deriva, el naufragio,
cenizas, rescoldos, hojas y ramas secas, carbón,
columna de humo,
columna de fuego,
resurrección.
He sido. He vivido.
He vivido. He sido.

martes, 23 de febrero de 2016

OFICIO, FINALISTA I CONCURSO DE MICRORRELATOS SOL DE OTOÑO


Resultado de imagen de i concurso de microrrelatos sol de otoño

Trabajas al aire libre, sintiendo el tibio sol de otoño, el fresco viento en invierno, las lluvias purificadoras de primavera y el calor húmedo en verano, y en pleno contacto con la naturaleza: la tierra se desliza a tus pies, las flores se esparcen por todas partes y los cipreses, altos, se alzan majestuosamente hacia el cielo. Pero lo que más destacas es el profundo y constante silencio. Palabras que en su momento no se pronunciaron y que ya no se van a poder pronunciar. No entiendo que nunca te haya acabado de gustar tu oficio en el cementerio.

viernes, 25 de diciembre de 2015

DESDE LA VENTANA, PUBLICADO EN LA ANTOLOGÍA VII CONCURSO DE MICRORRELATOS CALLE EL SOL

 

 
 

  Desde la ventana de su habitación, Luisito veía la de la del bloque contiguo, sito en la calle de El Sol. La vecina estaba de espaldas, envuelta en una toalla. Los cabellos eran largos y llameantes como los fuegos artificiales que se lanzaban en la fiesta mayor de la ciudad. Se quitó la toalla. La espalda, los muslos y las nalgas tenían el color tostado de la arena del parque. El niño deseó que se girara; seguro que sus pechos eran rosados como un algodón de azúcar. Y lo hizo. Pero la vista de Luisito no se fue a los senos, sino a sus genitales. La sorpresa se reflejó en su mirada.

martes, 20 de octubre de 2015

ENTREGA DE LOS PREMIS LITERARIS GRAU MIRÓ 2015

La entrega de los Premis Literaris Grau Miró, organizados por la Associació de Veïns Coll-Vallcarca de Barcelona, tuvo lugar el sábado 3 de octubre en el centro cívico El Coll-Bruguera a las 18 h. En un pequeño acto de carácter íntimo se concedieron primer, segundo y tercer premios en cada una de las siguientes categorías: tanka en catalán, tanka en castellano, haiku en catalán y haiku en castellano. Los premiados leyeron sus textos en público. Entre los ganadores se encuentra una servidora, que tuvo el placer de recoger el primer premio en la categoría de haiku en castellano. Todos los ganadores recibieron un diploma y un libro de haikus, y los primeros premios de cada categoría, además, una bonificación económica. El acto concluyó con un aperitivo que sirvió para que los asistentes nos conociéramos mejor.
Mientras, esperaremos una edición más de este certamen.

PRESAGIOS, I PREMIO EN LA CATEGORÍA HAIKU EN CASTELLANO EN LOS PREMIS LITERARIS GRAU MIRÓ 2015

Con el nombre de Presagios, el conjunto de tres haikus que presenté a los Premis Literaris Grau Miró 2015 se ha alzado con el primer premio en la categoría haiku en castellano. Los Grau Miró están organizados por la Associació de Veïns Coll-Vallcarca de Barcelona. Llevan una larga trayectoria a sus espaldas, por lo que es un certamen ya consolidado. La entrega de premios de la edición de este año se desarrollará en el centro cívico El Coll-Bruguera el sábado 3 de octubre a las 18 h.
Estos son los tres haikus:

jueves, 15 de octubre de 2015

ENTREGA DE PREMIOS IV CONCURS DE MICRORELATS LA MICROBIBLIOTECA




El acto tuvo lugar el viernes 2 de octubre en la sala Salvador Allende de la biblioteca Esteve Paluzie (Barberà del Vallès). A. Guri fue el encargado de conducir la entrega de premios, mientras que Jaume Pons Alorda, poeta y escritor, la amenizó con la lectura dramatizada de sus textos. En el acto estuvieron presentes Sílvia Fuster Alay, alcaldesa de la localidad, y Mireia Sánchez Pi, regidora de Equipaments Municipals i Associacionisme, quienes entregaron los premios a los ganadores. En primer lugar, se concedieron los premios a los ganadores mensuales de cada categoría, entre los que se encontraba una servidora con el microrrelato El número final, ganador mensual del mes de abril, y después se otorgaron los premios a los ganadores absolutos: Celestí Casòliva, que ganó en la categoría en castellano con su texto El llum, y Eduardo Iáñez, en la categoría en castellano, con La tarde en la frontera; ambos leyeron los microrrelatos en público.
El evento concluyó con la distribución de la antología de la cuarta edición y con un piscolabis de parte del bar de la biblioteca, Relatos de Lia.

martes, 13 de octubre de 2015

EL NÚMERO FINAL, FINALISTA DEL IV MICROCONCURS LA MICROBIBLIOTECA




Els llums a la platea i la llotja es van apagar i es van encendre els de l’escenari. El teló es va obrir, i el mag i l’ajudant van sortir a escena. El públic va aplaudir. Es van mirar intensament però breument. El prestidigitador estava cansat, perquè no havia dormit la nit anterior; tot i així va forçar un somriure. «Bona nit, senyores i senyors! L’espectacle és a punt de començar! Deixin-se transportar per la màgia a altres mons!». El xou va iniciar-se. Esbrinament de la infidelitat de la seva parella. Retrets, crits. Els trucs van anar succeint-se a un ritme trepidant. Cop de porta, abandonament del camerino. La nit en vetlla. «¡I ara el gran número, el número final!». L’iŀlusionista va ensenyar als espectadors, per tots el seus costats, una caixa buida, de la mida d’una persona. L’ajudant s’hi va ficar. El mag va agafar una serra i va començar a tallar la caixa en dues meitats. En acabar la va mostrar de nou als assistents. Crits de sorpresa van omplir el teatre.


INTERROGATORIO, FINALISTA EN EL VI CONCURSO DE RELATOS BREVES DIARI DE TERRASSA



En el colegio se reían de mi físico: grandes gafas de pasta, corta de estatura y gordita; sinceramente no soy muy agraciada. A eso hay que añadirle un carácter ingenuo y tímido, con lo que no me defendía y era el blanco perfecto de las burlas. En el instituto siguieron las mofas. Me volví aún más reservada y adopté una actitud de distanciamiento hacia los otros; era mi manera de protegerme. Creo que por eso nunca he tenido demasiado éxito en las relaciones personales. Y noto que el rencor se me ha quedado dentro, porque con el paso de los años, en lugar de pasar página, cada vez se me hace más insoportable convivir con los demás. ¿Cómo dice, señor policía? Ah, que eso no le interesa. Como me pidió que lo contara todo, pensé que estos detalles de mi vida podrían ayudarle a esclarecer el asunto... Ah, que lo que quiere saber es... Sí, yo lo hice. ¿Si la reconozco? Es mi rifle Winchester modelo 70, herencia de mi abuelo, gran aficionado a la caza mayor. Pues quizá le interesará saber que hace unos días también recibí una invitación para la cena de antiguos alumnos del instituto que se celebrará la semana que viene...

sábado, 17 de enero de 2015

EN LA CALLE LIBERTAD, PUBLICADO EN LA ANTOLOGÍA 16 RELATOS Y AUTORES BUSCAN LECTORES DE EDICIONES SALDUBIA


M., al salir del trabajo, sintió un golpe de aire en su rostro. El viento soplaba un poco fuerte y hacía mover las hojas de los árboles, temblequear los cristales de las ventanas y ondear sus ropas. Se colaba por la camisa, los pantalones, y M. empezó a tiritar porque era fresco. Las nubes tapaban y destapaban la luna a su antojo, como si de un juego se tratara, y eso hacía que las calles estuvieran a ratos iluminadas, a ratos más oscuras. M. podía notar bajo sus pies la humedad que se desprendía de las aceras.
Caminó por la avenida Fraternidad del barrio de Gràcia, ancha y solitaria, hasta la siguiente bocacalle. Al llegar a la esquina la torció y fue a parar a la calle Libertad, estrecha y no muy larga. En todo el callejón no había más que encendidas dos farolas. La semioscuridad le hizo creer en un principio que tampoco había nadie a excepción de él, pero cuando sus ojos se acostumbraron a la penumbra, se dio cuenta de que estaba equivocado. En la dirección contraria venía un grupo de siete chicos, de unos veinte años. M. tuvo la corazonada de que querían armar bronca; no obstante, siguió adelante.
Efectivamente, cuando pasaron por su lado, los jóvenes comenzaron a provocarle. Tenían el pelo muy corto y los bajos de los pantalones le quedaban a la altura de los tobillos. M. se dio la vuelta para intentar huir, aunque no le dio tiempo. Rápidamente el grupo le rodeó. Le voceaban y le insultaban; los gritos eran cada vez más fuertes, los insultos eran cada vez más ofensivos. Retrocedió unos pasos, como queriendo escapar, pero los chicos le seguían y poco a poco fueron arrinconándolo hasta que M. sintió que su espalda chocaba contra la pared. Tenía todos los músculos en tensión. Tanto, que notó que las uñas le dolían porque se había agarrado al muro con demasiada fuerza. Gotas de sudor empezaron a mojarle la cara. Estaba tan quieto como le era posible. Nunca se había encontrado en una situación como ésta y no sabía cómo actuar ni qué iba a pasar.
M. suplicó que no le hicieran daño, aunque por toda respuesta uno de los muchachos extendió el brazo hacia su rostro; en la parte superior de la manga de la chaqueta había cosido un emblema, en cuyo interior había grabadas dos cruces que se entrelazaban. Recibió el impacto del puño sobre su ojo izquierdo. Un dolor le recorrió toda la cara, como si cientos de agujas le pincharan; se tambaleó pero no llegó a caerse. Otro de los individuos le pegó un segundo puñetazo; esta vez sí que lo tumbó y se dio un golpe en la cabeza contra la acera. Otro le cogió por las solapas de la chaqueta y le empujó contra la tapia. Se quedó de medio lado y la cabeza comenzó a darle vueltas. Unos cuantos fragmentos de su vida le vinieron a la mente. La llegada a la ciudad de Barcelona cuando tenía ocho años, la satisfacción de oír los aplausos de los espectadores al acabar una función con el grupo de teatro del instituto, los compañeros que se burlaban de él en el colegio y el instituto. Uno de ellos levantó una pierna y M. vio una bota militar en el aire que rápidamente cayó sobre sus muslos; le dejó tendido boca arriba. Gritó. Las conversaciones sobre política y arte acompañadas de cervezas y partidas de cartas en el bar de la facultad, las lecturas de clásicos y las canciones rock en su habitación en la adolescencia, el primer beso, corto y dado con timidez. La misma persona volvió a dejar caer con fuerza la pierna. Nuevamente gritó. Los juegos con sus hermanas y primos cuando eran pequeños durante las vacaciones de verano, la noticia de la muerte de su abuelo a la hora de comer, la primera vez que hizo el amor. M. se encogió y se llevó los brazos a la cabeza para cubrírsela esperando un nuevo golpe.
¿Por qué no se iban de una maldita vez? Le habían insultado. Le habían amenazado. Le habían pegado. ¿No era suficiente? ¿Qué más querían? Siempre había creído que era libre. Sin embargo, en esos momentos no lo era. Libertad es sentirte bien contigo mismo en comunión con lo que te rodea. Y él en esos momentos no lo era porque le dolía terriblemente el cuerpo, pero sobre todo porque tenía miedo: de no saber cómo iba a acabar el episodio, ni qué le iba a pasar a él. Libertad es poder decidir sobre cualquier cuestión en cualquier momento y en cualquier espacio. Y él en esos momentos no lo era porque aquellos tipos se lo impedían. Libertad es creer que no vas a morir en un futuro próximo. Y él en esos momentos no lo era porque no estaba seguro de si iba a salir vivo de allí.
Uno de ellos sacó del bolsillo trasero de sus tejanos una navaja. La alzó. Entonces las nubes no jugueteaban al escondite con la luna, y su luz hizo que el arma se mostrara provocadoramente brillante, peligrosamente afilada. El cuchillo duró pocos segundos en el aire porque enseguida lo bajó hundiéndolo en la carne oscura de M., tan oscura que era casi igual de negra que el asfalto. Un último recuerdo para R., su novia. Le estaría esperando. Había quedado con ella al salir de trabajar para dar un paseo. La hoja de la navaja era provocadoramente roja. Tuvo unas ganas tremendas de oír su boca, de ver su piel, de oler sus orejas, de acariciar su nariz, de besar sus ojos. Nunca antes la había deseado con tanta fuerza como en aquel momento; cuando aparece la posibilidad de que no vuelvas a estar junto a la persona que quieres, te das cuenta de lo mucho que significa para ti. La sangre se empezó a escurrir peligrosamente por la acera hasta llegar a la alcantarilla.
Finalmente el grupo se fue entre risas e insultos. La sangre seguía deslizándose por la acera hasta que se la tragaba la alcantarilla. El viento continuaba soplando fresco y fuerte. Las nubes volvían a jugar con la luna a taparla y destaparla. La humedad se desprendía de las calles.



jueves, 23 de octubre de 2014

ELL, PUBLICADO EN LA ANTOLOGÍA III MICROCONCURS LA MICROBIBLIOTECA




     


    Me’l trobava cada dia, assegut, amb l’esquena reclinada, el colze dret damunt de la cuixa esquerra, els artells de la mà dreta al mentó i el braç esquerra damunt del genoll esquerra. La seva actitud reflexiva i els músculs tensos revelaven un gran sofriment. M’hauria agradat preguntar-li en què pensava, acariciar la seriositat del seu rostre, besar la fragilitat que transmetia… Mai no ho vaig fer.
   Un dia l’empresa em va comunicar que em canviaven de servei: deixaria de ser vigilant de seguretat del Museu Rodin. Ja no podria contemplar El pensador.

martes, 1 de julio de 2014

LA DECISIÓN, PUBLICADO EN LA ANTOLOGÍA NARRATIVA DESEOS, LETRAS CON ARTE


«Deseo que la sensación de frescor del agua me recorra toda la piel al zambullirme en el mar. Deseo que mis piernas y mis pies me lleven por la ciudad, y pasear por las calles y perderme entre sus gentes. Deseo amar a alguien, y que alguien me ame, formando un revoltijo de sábanas, cuerpo y caricias. O incluso deseo que acciones tan sencillas como comer, lavarme y vestirme las pueda realizar sin ayuda de nadie.»
Pero solo podía desearlo. No podía hacerlo, sentirlo, vivirlo. Llevaba varios años postrada a la cama debido a un accidente de coche que provocó la inmovilidad total de su cuerpo, a excepción de la cabeza. Un día pidió a su familia lo que esta sabía que tarde o temprano podía pedirle.

miércoles, 28 de mayo de 2014

ENTREGA DE PREMIOS DEL I CERTAMEN NACIONAL DE MICRORRELATO REVISTA FÁBULA-PLANETA EÑE




La entidad convocante del I Certamen Nacional de Microrrelatos revista Fábula-Planeta Eñe ha sido la revista Fábula -publicación que está en marcha desde 1996-, con el patrocinio de la asociación cultural Arlea y las compañías de seguros Jiménez-Taza y Mutuavenir -sin el soporte económico no hubiera sido posible todo esto.
La entrega de premios tuvo lugar el día 23 de mayo a las 20.30 h en la cafetería Planeta Eñe, en el centro de la ciudad de Logroño.
El jurado estuvo formado por los siguientes miembros: Rosa Fernández Saiz, colaboradora de la revista Fábula y finalista de varios concursos literarios; Marina Hidalgo Castroviejo, poeta -ganadora de diferentes premios literarios- y pintora -ha realizado distintas exposiciones individuales-, y Eugenio Sáenz de Santa María Cabredo, licenciado en Derecho, colaborador también de la revista y premiado en varias ocasiones. 
El jurado decidió otorgar los premios a los siguientes autores:
-Primer premio: Entierro, de una servidora.
-Segundo premio: Primavera, de José M.ª Araus Sancho, de Logroño.
-Tercer premio: Un hombre nuevo, de Ángel Navas Rodríguez, de Logroño.
-Cuarto premio: Premonición, de Antoni Corominas Díaz, de Barcelona.
El acto, de carácter familiar y cercano, lo condujo Carlos Villar Flor, director de Fábula y poeta, novelista y cuentista, quien primero hizo una breve introducción para después pasar a presentar a cada uno de los cuatro ganadores, quienes recibieron un diploma y leyeron los micorrelatos ganadores. 
El evento concluyó con la foto de familia y con un piscolabis, cortesía de la cafetería Planeta Eñe.
Por último, quisiera agradecer a todas las personas que, con sus esfuerzos e ilusiones, han hecho que este certamen haya sido una realidad, a pesar de los pocos medios con los que se contaba. En especial a Rosa Fernández Saiz, quien ha sido la encargada de mover los hilos, difundir el concurso en los medios de comunicación, ponerse en contacto con los ganadores y organizar el acto; y, en definitiva, a que la estancia en Logroño haya sido más agradable. Espero que sigan trabajando con ese ánimo para que podamos ver más ediciones de este concurso y que, poco a poco, se vaya consolidando.

domingo, 25 de mayo de 2014

ENTIERRO, PRIMER PREMIO I CERTAMEN NACIONAL DE MICRORRELATOS REVISTA FÁBULA-PLANETA EÑE

Los operarios de la funeraria detuvieron la furgoneta delante del nicho. Elevaron la plataforma y lo abrieron. Introdujeron el féretro y sellaron la tumba. Varias personas con los rostros serios lo observaban todo desde abajo. Algunas lloraban. Alguien pronunció, en voz baja, unas pocas palabras. Mientras, oculto en otra parte, Jorge trataba de imaginarse cómo estaría transcurriendo su entierro. Si todo salía como habían acordado, en unos días su mujer cobraría el dinero del seguro y se fugarían juntos. Lo que él desconocía era que su mujer había elaborado otro plan alternativo a ese.

lunes, 19 de mayo de 2014

16 RELATOS Y AUTORES BUSCAN LECTORES


Ediciones Saldubia, en colaboración con Libros a tu medida, ha puesto en marcha el proyecto 16 relatos y autores buscan lectores. Consiste en la publicación de un libro que recoge 16 relatos de varios autores presentados al I Concurso de Relatos Ediciones Saldubia. Entre ellos hay uno mío, En la calle Libertad. El proyecto se va a a financiar a través de crowdfunding. Las aportaciones van desde los 5 € hasta los 27 €. Los nombres de los mecenas aparecerán en los agradecimientos del libro y recibirán un ejemplar o varios, según la aportación. Cuanto mayor sea la aportación, mayor la recompensa. Así que por poco dinero os convertiréis en mecenas y podréis disfrutar de la lectura de un buen libro. Se puso en marcha el sábado 10 de mayo y se pueden hacer aportaciones hasta el 23 de junio. Se deben recaudar 800 € para una tirada mínima de 150 ejemplares. Hasta la fecha se ha conseguido un 55% de financiación (436 €). Creo que lo podemos conseguir. ¡Pero necesitamos la ayuda de cada uno de vosotros para que el proyecto se haga realidad! ¡Ayudadnos a que los autores veamos publicados los relatos!
En el siguiente enlace encontraréis más información y una muestra de los textos y podéis hacer la aportación:

viernes, 2 de mayo de 2014

SERÉ, PUBLICADO EN LA ANTOLOGÍA POR AMOR A LA POESÍA, LETRAS CON ARTE





Seré:
pómulos hundidos, huesos prominentes,
enfermedades, muchas vivencias,
pasado y presente que se confunden,
seré recuerdos desdibujados de amores y sueños,
incomprensión por parte de los demás,
desvarío, agonía, mortaja,
tierra, piedra, polvo en el camino,
o cenizas esparcidas en el agua o en el aire.
Pero cuanto más tarde, mejor.

domingo, 2 de marzo de 2014

DESAPARICIONES, PUBLICADO EN LA ANTOLOGÍA DE RELATOS DE TERROR SABOREA LA LOCURA


Varias desapariciones ocurridas en el barrio en la última semana tenían atemorizados a los vecinos. Las víctimas eran chicas jóvenes que gozaban de buena salud. La policía no sabía si seguían vivas o no. No se hablaba de otro tema en las calles, las plazas y los comercios, como en el de Tomás.
—Le he dicho a mi hija que vaya con cuidado.
—Yo también.
—Ponme medio quilo de carne picada. El otro día ya me llevé un quilo. Estaba tan tierna…
La sonrisa de Tomás brilló igual que la picadora a la luz mientras la limpiaba.

domingo, 2 de febrero de 2014

TIOVIVO, PUBLICADO EN LA ANTOLOGÍA VERSOS EN EL AIRE, DIVERSIDAD LITERARIA



Palomitas de maíz en el cielo de la noche.
Luces de neón aterciopeladas.  
El crujir siseante y salado de las patatas fritas
en el aceite.
El dulce osito de peluche.
El calor ensordecedor de las canciones.
Las risas como lirios y corales de los niños.
Caballitos de madera.
Vueltas, vueltas y más vueltas.
El tiovivo de la vida.