El
padre de Luisito andaba preocupado porque últimamente su hijo tenía miedo
cuando se iba a dormir. Le explicaba que los monstruos, fantasmas y brujas no
existían. El niño le miraba extrañado pero no comentaba nada. ¿Monstruos? Qué
tonterías decía su progenitor. Ya sabía que no los había. Al menos no esa clase
de monstruos, sino esta otra: ladrones de guante blanco, ladrones con traje y
corbata, dictadores, dictadores disfrazados de demócratas, secuestradores,
violadores, maltratadores, pederastas, curas pederastas, asesinos, asesinos a
sueldo, terroristas. No debería ver las noticias durante la cena. Agradeció que
su padre dejara la luz del pasillo encendida.
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