En el
colegio se reían de mi físico: grandes gafas de pasta, corta de estatura y
gordita; sinceramente no soy muy agraciada. A eso hay que añadirle un carácter
ingenuo y tímido, con lo que no me defendía y era el blanco perfecto de las
burlas. En el instituto siguieron las mofas. Me volví aún más reservada y
adopté una actitud de distanciamiento hacia los otros; era mi manera de
protegerme. Creo que por eso nunca he tenido demasiado éxito en las relaciones
personales. Y noto que el rencor se me ha quedado dentro, porque con el paso de
los años, en lugar de pasar página, cada vez se me hace más insoportable convivir
con los demás. ¿Cómo dice, señor policía? Ah, que eso no le interesa. Como me
pidió que lo contara todo, pensé que
estos detalles de mi vida podrían ayudarle a esclarecer el asunto... Ah, que lo
que quiere saber es... Sí, es mi rifle Winchester
modelo 70, herencia de mi abuelo, gran aficionado a la caza mayor. Pues quizá también le interesará saber que hace unos días recibí otra invitación, esta vez de una cena de antiguos alumnos del instituto que se celebrará la semana que viene...
El texto Interrogatorio, de una servidora, Sandra Fernández Jurado, quedó finalista en el VI Concurso de Relato Breve Diari de Terrassa, convocado por este medio de comunicación, y con el patrocinio de Ikea Sabadell, Hewlett-Packard y el ayuntamiento de esa población. La participación fue elevada, con 1.372 trabajos en total entre las dos categorías, catalán y castellano, que provenían de España y de otros países. La entrega de premios se celebró en el local Nova Jazz Cava de esta ciudad barcelonesa el pasado 22 abril. Ramon Bosch, miembro de la Reial Acadèmia de les Bones Lletres y colaborador del periódico, inició el acto. Los relatos ganadores y finalistas se publicaron en un cuadernillo que editó Diari de Terrassa.

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