Nubes negras sobre
cielo negro confusión el
pueblo al fondo las manos en los
oídos la intensa luz amarilla de un
gran fanal desesperación la montaña iluminada para no oír el ruido de los disparos las manos en los ojos charcos de sangre cadáveres amontonados para no ver el horror de la guerra sangre roja
sangre rota fila de soldados perfectamente
alineados con sus fusiles muerte
inminente muerte segura los
brazos levantados el miedo en el rostro muerte
no deseada vida rota.
En su taller el pintor dio
las últimas pinceladas al lienzo. A su derecha, una ventana, a través de la
cual, a pesar de que estaba cerrada, percibía el olor a pólvora quemada y
resplandores amarillos y anaranjados.
Me gusta como escribes
ResponderEliminarte leo
¡Gracias! Aunque hace tiempo que no publico. Bueno, últimamente tampoco escribo mucho. Quizás sería hora de retomarlo...
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