Varios furgones de la
Policía se detuvieron delante del establecimiento. Los efectivos bajaron y se
dirigieron a la entrada, con el inspector jefe a la cabeza. Este les pidió que
esperaran fuera. Entró. El dueño le recibió. Hablaron unos minutos. El propietario
se ausentó un momento y regresó con un objeto, que entregó a su interlocutor.
El inspector salió con la mano derecha metida en el bolsillo del pantalón y con
la otra ordenó a los agentes la retirada. La patrulla abandonó el local de ocio
nocturno sin realizar ningún registro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario